Lety
Estimadas amigas:
Me siento muy feliz de haber recibido respuesta a mi mensaje, deseo de corazón continuar nuestra amistad, yo vivo en la Frontera Norte de México, la famosa Ciudad Juárez, Chihuahua. La cual ha mantenido los brazos abiertos a todo el que llega a ella, y donde sólo no sale adelante aquel que no desea hacerlo. Yo nací en el sur del Estado de Chihuahua, en Parral, una ciudad minera, con caracterizticas muy especiales. Aun queda en mi memoria el sonar del pito de la mina cada mañana para que fueran los mineros al trabajo. Eran hombres delgados, de semblante pálido, subían corriendo el cerro, todos iban vestidos de caqui o mezclilla que olía a humedad, aceite y grasa. Al llegar al humbral de la mina se les daba una lámpara de carburo para alumbrarse en las profundidades de la tierra, que alcanzaban cientos de metros bajo el suelo, eran muchos niveles, como pisos debajo de la tierra que eran tuneles en los que se escarbaba para estraer los metales, como oro, plata y cobre. La mina se llama "La Prieta". Mi abuelo Ignacio Villalba era el "malacatero". Él bajaba y subía a los mineros en una como canastilla, llamada "malacate". Por años desempeñó ese trabajo, él era un ex-revolucionario del cual les contaré luego. Los minero llevaban su lonchera con una raquitica ración de alimentos ya que sus sueldos eran escasos y generalmente eran de familias numerosas. Muchos de ellos padecían de silicosis o tuberculosis por la aspiración de silice, un polvo negro que obstruía sus pulmones y esto aunado a la desnutrición y condiciones de trabajo, con frecuencia los llevaba a una tuberculosis y a padecer amibiasis por la mala condición del agua que bebían.
Cuándo el pito de la mina sonaba de diferente manera y a horas no acostumbradas significaba que había ocurrido un derrumbe. Entonces la mayoría de las familias de los mineros entraban en pánico pensando que algo le había pasado a su familiar. Se apostaban detrás de un cerco que protegía la mina y esperaban las noticias del velador.
Yo era muy pequeña cuando veía como eran víctimas los mineros a la salida del trabajo, de una revisión exhaustiva, les vaciaban los bolsillos, los tocaban por encima de la ropa, para verificar que no llevaran ninguna piedra con ellos, a pesar que yo era muy pequeña, esto me parecía denigrante. La mina era la principal fuente de trabajo de esa ciudad, así como de ciudades aledañas como San Francisco del oro y Santa Barbara que contaban con sus propias minas, corrían los años 50´s.
Mi papá empezó siendo aprendiz en la mina, en aquel tiempo se usaban los aprendices de oficio. Y llegó a ser jefe del taller eléctrico. En ciertas ocasiones acudiamos mi hermana Rosa y yo, atravesando grandes tramos de terreno, para llevare a mi papá su lonchera, que siempre olía a humedad, lo recuerdo como ayer, casí siempre su lonche eran papas con un poco de carne.
A las tres o cuatro de la tarde sonaba el pito de la mina, y salían corriendo y despues de la exahustiva revisión muchos de ellos se iban a unas tienditas a echarse sus sotoles, una bebida mucho más fuerte que el téquila y mas barata, era la única distracción que había entonces. Una de las tienditas la atendía Chavela la ojona, quien tenía unas hijas preciosas, y otra Don Jose de la Cruz, allá por el arrollo.
Bueno, ya me hicieron recordar historias añejas, luego les contaré mas, no se vayan a aburrir, esto parece novela. Luego les cuento más sobre la ciudad donde nací, las costumbres de la plaza donde yo era obsequiada, nardos, gardenias y rosas de todos mis pretendientes. Que tiempos quellos!
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Lety
hola
soy leticia , es la primer experiencia que tengo con un blog. tengo 70 preciosos abriles , y mi mas reciente deseo es compartir con otras personas , que como yo tengan semejante interes , en la comunicacion. si tu tienes interes en externar tu pensamiento acerca de cualquier tema , es el momento de hacerlo . escribeme . platiquemos .